ESCRITO POR GERMÁN ROMO

 

CAMPEÓN. Y como ven, con mayúsculas. La Juventus de Turín conquista su vigésimo octavo Scudetto, y con ello, no sólo regresa al podio de los grandes de Italia, sino que además lo hace sentando un precedente impagable de cara al futuro del Calcio. Todo tiene sus orígenes y sus consecuencias. Se trata de un equipo que si bien no ha perdido un sólo partido en liga regular, (y que por tanto carbura con precisión en materia defensiva), a la vez consolida su esquema en torno a la idea de posesión  combinativa, de circulación cuidada por delante del juego de  desplazamientos, y de ritmo asociativo alto.
Adiós al catenaccio. Conte ha conseguido combinar lo mejor del sistema con el que ascendió en Siena, con la flexibilidad necesaria para adaptarse a la máxima exigencia. Bailando entre esquemas en función del estado de forma de sus hombres importantes, finalmente el equipo se ha asentado en un eficiente 4-3-3, con una movilidad en ataque espectacular, y una línea de medios que aúna trabajo, talento y gol a partes casi parejas. Ahí está la diferencia. Mientras que en la mayoría de sus rivales la medular supone, en bastantes ocasiones, prácticamente una barrera más, en el cuadro bianconero se ha convertido en el generador del ritmo, de los espacios, y por tanto, del juego.  Y todo ello aportando una llegada en segunda línea que no encuentra comparación en el país transalpino. Impresionante el papel de Pirlo en toda esta revolución, ya conocida su capacidad de mando y calidad en el pase, parecía que su salida del Milan le alejaría de manera traumática de un entorno en el que su aportación era vital. La Juve ha sabido crecer entorno a su figura, confiando en la labor del bloque, y apostando por otra vía con la que todos crecen. El fútbol es injusto a veces, pero no hoy. Por juego y por osadía. Una incógnita que es a la vez deseo: ver a este equipo en la Liga de Campeones. De momento, y con todos los honores, campeón.

Espectáculo. En el derbi della Madonina en el que Inter y Milan apostaron el todo por el todo para seguir optando a sus objetivos. Homenaje al fútbol, y oportunidad magnífica para aquellos renegados de reconciliarse con una Serie A que de vez en cuando ofrece maravillas como esta. Última chance para los rossoneri de acercarse al líder a falta de una jornada para el final, y último clavo ardiendo para Sneijder y compañía, con el que mantener vivo el sueño Champions. Victoria merecida para los tricampeones de 2010, con un Milito en plan estrella y un golazo de Maicon para el recuerdo. Si hablamos del efecto Conte, no podemos obviar por lo propio a Stramaccioni. Que después de una temporada así, el equipo continúe peleando por la tercera plaza, cambio de entrenador tardío mediante, es de un mérito inmenso. A falta de una identidad genuina, el nuevo Inter pelea, aprieta, y juega con los mejores. Parece sencillo pero no lo es, otros fracasaron en el intento con toda una temporada por delante. Los seguidores nerazzurri apelarán a la épica en el último partido para lograr el milagro y sustituir a Udinese en  la plaza de honor. De momento, han arrebatado al Milan la esperanza de ser campeón y han cortado a Ibrahimovic su récord de ligas logradas en las últimas ocho temporadas. Hoy, realidad; dos meses atrás, sonora carcajada.

Equilibrio. O Yaya Touré. Tanto monta, monta tanto. Impresionante en el cierre, obscenamente superior en la llegada, el factor diferencial que hace crecer al resto de piezas en un City que tiene media Premier en el bolsillo. Su aporte y sus goles solventaron un encuentro clave para que los citizens logren el entorchado. Y de nuevo, la gigantesca fortuna de Mancini. Cuando más apretaba el Newcastle, el italiano optó por meter a su tapón favorito, Nigel De Jong, para amarrar el empate. El nuevo dibujo liberó a un Touré que nunca sobra cuando suma en ataque. Adelantando su posición llegaron los tantos salvadores, un golpe casi definitivo. Por su parte, el United también cumplió, aunque continúa purgando los miedos exhibidos en el derbi de Manchester. Victoria necesaria ante el Swansea, pero insuficiente, ya que eliminada la posibilidad de alcanzar en diferencia de goles a su rival, sólo queda esperar a que el QPR logre la machada del año y amargue la fiesta a los del Etihad en la última jornada. Ganar y rezar. Porque a veces, ser el mejor no basta.

De vuelta. El fútbol tiene estas cosas. La victoria del Chelsea en la final de copa ante el Liverpool, unida a la posibilidad de hacerse con la Champions en la final de Múnich, lleva a los azules a pasar del infierno al cielo en apenas semanas. La catástrofe Villas-Boas ha dejado paso a la que puede ser la mejor temporada en la historia del equipo londinense si logra hacerse con el cetro europeo. Mientras llega la cita, el Liverpool ha dado la enésima vuelta de tuerca y en el compromiso de la penúltima jornada de Premier ha goleado a unos blues que dejan las posibilidades de entrar en Liga de Campeones para Tottenham, Newcastle y un Arsenal que podría llevarse un buen susto si regala empates como el cosechado ante el Norwich. Qué cosas, no ganar la Champions este año supondría para el Chelsea quedarse fuera de la máxima competición continental después de muchas temporadas, y el balance total sería del todo negativo. Qué cosas.

Un poco de todo. Para reconocer la encarnizada pelea en Francia por ser el campeón de la Ligue 1. Si el PSG lograba una apurada victoria por tres goles a cuatro frente al Valenciennes y conseguía igualar al Montpellier en lo alto de la tabla clasificatoria, los sureños respondían un día más tarde con una clara victoria ante el Rennes, para demostrar que la presión del líder no va con ellos. Restan dos jornadas y todo está por decidir. El equipo de la familia real catarí apura sus últimas opciones de lograr un título que supondría el punto de arranque perfecto para el gigantesco proyecto que se avecina el año que viene. Atentos en Madrid. Y otro tanto para celebrar la vuelta de dos clásicos a Europa. Anderletch y Feyernoord regresarán a la UCL la temporada que viene, los belgas como campeones domésticos, y los de Rotterdam tras la estela del impecable Ajax. Con estas noticias casi sobra decir que el Slask Wroclaw se ha proclamado campeón en Polonia.

Escrito por Germán Romo