ESCRITO POR GERMÁN ROMO
Alma. El ingrediente que más se echó en falta en el derbi más decisivo de los últimos años en la Premier. Con la idea del empate como victoria, Sir Alex renunció casi sin querer a la robustez mecánica con la que el United venía gobernando la Premier hasta hace poco. Una ventaja dilapidada en favor de un contrincante cuyo mayor mérito ha sido la obstinación y la urgencia, dos facetas poco armoniosas pero que a la larga suelen servir para aprovechar los errores del que camina por delante. Atendiendo al potencial ofensivo de los citizens, el preparador escocés optó por prescindir de la presencia y la llegada de locomotoras como Valencia, Welbeck o Young, y apostó por reforzar el carácter especulativo del equipo. Un paso atrás que sirvió para que el City se hiciera con las riendas del partido, y que rebajó notablemente la distancia asociativa que hasta ahora separaba a ambos vecinos. Sin identidad ni automatismos, el United acabó sucumbiendo a balón parado, en un duelo gris que si bien mostró el potencial ofensivo del City, no correspondió las expectativas creadas. La presión no parece servir de excusa a un equipo acostumbrado a nadar en el límite; tal vez el equipo se dejó llevar por la inercia del favorito, puede que el desgaste acabara por hacerse presente después de una temporada de alta exigencia, o que quizás nadie (incluido un servidor) contaba con que este City pudiera mantener el hambre hasta el final. De cualquier manera, restan jornadas importantes en las que los pupilos de Mancini tendrán que demostrar si una vez alcanzada la cima, el vértigo no hace acto de presencia. No hay pelea más dura que la que se debe afrontar contra uno mismo.
Necesidades. De todo tipo se presentan en los candidatos a las dos plazas restantes de Champions en Inglaterra. Cuatro equipos con desarrollos diferentes que llegan al momento cumbre del año tratando de redimir sus pecados sin morir en el intento. El Arsenal es el que quizá, por resultados y tendencia, más claro lo tiene. Después de una temporada difícil, Wenger ha vuelto a imponer su savoir faire y tiene pinta que culminará con una plaza de honor su actuación de 2012. Muchos echan de menos algún título, otros tantos consideran un éxito seguir, después de todo, en primera línea europea. El Chelsea, como grande que es, necesita asegurar su presencia en la máxima competición continental; de lo contrario y de no ganar en Múnich, el fracaso será sonado. Con todo ello, Tottenham quiere ver recompensadas unas sensaciones que después de varios años ya no bastan como placebo, y Newcastle quiere olvidar por completo su década ominosa con una regreso glorioso al firmamento futbolístico. ¿Quién da más?
Intratables. Se mantienen Juve y Milan en su pelea por el Scudetto. Si en Siena los rossoneri dieron otra exhibición con un Zlatan abusador que ya acumula 26 tantos, los turineses por su parte, fulminaron sin piedad las esperanzas de permanencia del Novara en una nueva muestra de pegada y calidad en la construcción. Parecen contraponerse dos modelos, uno de despliegue físico, ritmo y dependencia inspiracional de sus estrellas, frente a otro de trabajo racional, solidaridad colectiva, y crecimiento desde lo combinativo. El factor diferencial, la solidez del concepto de juego, que aunque a veces es caprichoso, no cambia de una tarde a otra. Conte parece demostrar que el equilibrio entre la importancia del colectivo y la relajación de las cadenas tácticas, tiene vida en Italia. Más incertidumbre despierta la pelea por la tercera y última plaza de Liga de Campeones que este año la UEFA concede al Calcio. Por un lado, la irregularidad talentosa de Nápoles y Udinese, por otro, la presunta fiabilidad limitada del Lazio. Y en medio, la incógnita Inter. La Roma, sin embargo, ya no tiene que preocuparse por entrar en la terna. El empate ante el Chievo deja a Luis Enrique sin púlpito para defender su revolución ante el Olímpico y, quién sabe si también, sin llave para entrar a Trigoria el año que viene.
Aliento. Esta jornada ha traído consigo uno de los escasos regalos que el Montpellier le ha hecho a sus rivales del PSG durante esta temporada. Su empate ante el Evian mantiene viva una pelea que parecía haberse resuelto tras la victoria ante el Toulouse. Giroud, de nuevo, propició el gol de un empate que mantiene la ventaja de seis puntos con los de Ancelotti. El juego de ansiedades será fundamental a partir de ahora. Si el Montpellier cae en la trampa de perder su posición de aspirante forzoso, se impondrá una presión insoportable a estas alturas de temporada. Enfrente, el efecto persecución estrangula al PSG, pero a la vez le alimenta de una ambición genuina que puede ser decisiva. Si gana al Saint Ettiene, sólo tres de distancia. Premisa: ni una sorpresa más.
Un poco de todo. Para observar cómo el Ajax acaricia el campeonato de este año en la Eredivise. La llegada de Frank de Boer al banquillo ajaccied se ha confirmado como uno de los impulsos clave en la historia más reciente del equipo, y su comunión con los pesos pesados del club, como Van der Wiel, Eriksen o Vertonghen, ha hecho que la temporada acabe en rotundo éxito. Aún así, el mercado acecha. Como siempre. Otro tanto para destacar el segundo título de liga consecutivo de Luciano Spalleti a los mandos del Zenit de San Petersburgo. El técnico italiano se ha consagrado como toda una autoridad en la Russian Premier League gracias a un orden minucioso en faceta defensiva, y a una creatividad impuesta de cara al juego de ataque del equipo. Y todo ello sin Danny, baja de larga duración que aumenta el mérito de lo logrado por el colectivo. Y por último, un suspiro para reconocer la labor impagable de un aventajado que se aleja de los focos para reponer fuerzas. Pep Guardiola no será el técnico del FC Barcelona la próxima temporada, pero su impronta en el fútbol mundial ya ha dejado una huella imborrable. Lejos de consideraciones estilísticas, no cabe duda de que el juego desplegado por este equipo marcará un antes y un después en los manuales de aquello que los académicos denominan como fútbol total. Por todo. Gràcies Pep.
Escrito por Germán Romo











