Una España sin carácter, blanda y sin honra pierde ante una selección con menos talento como Lituania. Este sería el titular más sangrante después del decepcionante encuentro disputado esta noche por la selección en Esmirna. Cualquier equipo físico pone en problemas a los ibéricos, y si no lo es, pero tiene orgullo como los ex-soviéticos, terminan derrotados de una forma indigna. Siempre por delante en el marcador, hasta 18 tantos arriba, la selección española se desconectó con los cambios de un Scariolo nefasto, tal que en el partido de Francia. No se vislumbra un líder que pueda hacerse con las riendas del futuro de este equipo en el Mundial, por ello, estamos delante de un enfermo que no tiene la medicina correcta para vivir: carácter y ba-lon-ces-to.

Todo se daba de cara par una victoria del combinado español. La superioridad propia del talento hispánico, además de los anteriores triunfos en los partidos de preparación, hacían presagiar un buen resultado. Los lituanos, sin sus grandes estrellas, se presentaban a este combate después de dos encuentros complicados pero a la vez exitosos ante Canadá y Nueva Zelanda. Con el público de cara y sin presión, ahogaron las esperanzas españolas en un último cuarto para olvidar.

El primer cuarto se inició con el quinteto base de los de Scariolo, sin Felipe Reyes, un bastión en el rebote que el entrenador italiano esta minusvalorando de forma incomprensible. Con Garbajosa acertado en la línea de tres se hizo la primera diferencia del combinado española, 17-11. De ahí hacia el final del primer cuarto las diferencias se moverían entorno a los diez puntos, con Javtokas dando la cara por Lituania. El juego interior, con el apático Marc Gasol, se imponía en la pintura, y Rudy Fernández hacía de las suyas desde el exterior. El final del cuarto acabó con un prometedor 22-11.

En el segundo cuarto salió la segunda unidad de la selección con Mumbrú dando su mejor versión en el campeonato. Sin embargo, los francotiradores lituanos, el español Jasaitis y el desconocido Pocius, reducían distancias hasta dejar la diferencia en tan solo 7 puntos, un parcial de 8-0. Uno de los grandes problemas de los pupilos de Scariolo comenzó en este periodo, la dificultad para coger rebotes, ofensivos y defensivos. La indolencia y la mala colocación de los nuestros provocaba una desventaja clara en la zona, por ese motivo, el entrenador italiano mandó una defensa en zona 2-3. El marcador se movió entre el gran trabajo de un Kleiza inconmensurable y un Navarro dando la cara, al final de la primera parte, el combinado español estaba arriba en menos de diez puntos y una sensación extraña, dominio sin juego. España dejaba con vida a los bálticos.

El tercer cuarto comenzó con un alley hoop marca de la casa de la conexión Rudy-Ricky. El juego se disputaba entre los errores bálticos y el acierto del ataque español, con un triple de Garbajosa y con los escoltas encarando el aro. El combinado hispánico empezó a marcar diferencias, dieciocho puntos de ventaja de los nuestros a cuatro minutos del final de periodo. Sin embargo, todo se empezó a torcer a partir de malas defensas y de la entrada de la segunda unidad del banquillo; los lituanos redujeron distancias a base de tiros libres y en ataque lo que antes era fluido se atascó. Se llegó al fin del cuarto con tan solo 11 puntos de ventaja y una sensación de indolencia por parte de la roja y de su seleccionador. Desde fuera se pudieron comprobar los errores más graves del técnico: cambió por completo a aquellos jugadores que nos habían dado mejor resultado y dio entrada, en un claro ataque de iluminado, a Raúl López, Llull y Vázquez, todos en baja forma física y mental para afrontar un encuentro tan duro. Además, desde el staff técnico nos se previó el resurgir del equipo lituano, un claro ejemplo de falta de lectura del juego y de scouting previo -conocidas son las rachas de anotación lituanas-.

En un primer momento parecía que no se tendrían graves problemas para ganar el partido. La distancia en el marcador era de más de diez puntos y se esperaba la entrada de los pilares de la selección: Navarro, Gasol y Rudy. Todo más allá de la realidad: apáticos, indolentes y precipitados. El último cuarto fue un auténtico despropósito de los nuestros. Pérdidas infantiles, tibiedad defensiva, mala colocación en la pintura, rutina de ataque fácil de leer -balones a Marc y Rudy abriéndose desde la posición de escolta- y un Ricky Rubio nervioso y fallón en el pase. Y ante el desastre en este último cuarto apareció la pájara de las pájaras, surgió la figura de Kleiza y Maciulus, muy acertados, y se nubló la roja en ataque.

Todo indicaba una victoria ajustada y sufrida de los españoles; sin embargo, a falta de dos minutos para el final… Lituania empataba a 71 con un triple, lanzando completamente solo. El indómito Kleiza aparecía para dejar una bandeja que adelantaba a los lituanos a falta de 39 segundos. Marc Gasol lograba un rebote ofensivo tras tiro de Navarro, y era objeto de falta. Fallaba sus dos tiros libres -es inadmisible que alguien que aspira a ser un pivot dominante en la NBA tenga tantos errores de tiro personal provocados por la presión ambiental-, y Pocius anotaba uno de los suyos 71-74. Navarro era objeto de falta y lograba sus dos tiros libre 73-74. A falta de 6 segundos para el final, España llevó a Kleiza a la línea. El primero entró con mucho suspense, pero el segundo fue limpio. A tres de los lituanos. España buscó el triple, pero Raúl López perdió el balón y el partido acabó con el resultado de 73-76 para unos lituanos que estaban eufóricos por haber dado la vuelta a un partido que tuvieron perdido durante más de 38 minutos de encuentro. España dio vida a un moribundo que luego le asestó el golpe definitivo de tiros libres.

La selección española no supo ganar un partido en el que consiguió tener una ventaja de 18 puntos en el tercer cuarto. Jugó a ráfagas y no disipó las dudas que levanta su juego. No corrió al contraataque, algo que debe hacer ya que sufre mucho en los ataques estáticos, y en los momentos donde tiene que defender deja mucho que desear, especialmente el bloqueo del rebote defensivo, sin Felipe Reyes, olvidado para estas tareas por Scariolo. El recuerdo del partido contra Francia se hizo realidad, derrota en un último periodo nefasto y terrible. El peor de los escenarios surgen después de esta derrota, una eliminatoria contra los turcos o unos cuartos contra los estadounidenses. Mucho debe cambiar la situación para evitar el fracaso, muy malas sensaciones. Pintan bastos.

Resultado

73 – España (22+21+21+9): Rudy (13), Ricky Rubio (3), Navarro (18), Garbajosa (11) y Gasol (18) -equipo inicial-, Reyes, Raúl (3), Vázquez (0), Llull (3), Mumbrú (4) y San Emeterio.

76 – Lituania (11+24+18+23): Kalnietis (12), Gecevicius (2), Jasaitis (5), Kleiza (17) y Javtokas (4) -equipo inicial-, Seibutis, Maciulis (13), Pocius (13), Delininkaitis (4), Klimavicius, Jankunas (3) y Andriuskevicius (3).

Escrito por Jesús Salvagnac