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Hoy os traigo un nuevo torneo olvidado. Luego del Mundialito, hoy hablaremos de un campeonato único, ya que jamás se volverá a disputar. El torneo por el 150 aniversario de la independencia de Brasil.

Del 12 de abril al 7 de septiembre de 1972, Brasil conmemoró los 150 años de soberanía. El fútbol, obviamente, no quedó al margen de los distintos festejos programados en esta celebración, por lo cual la CBD (Confederaçao Brasileira de Desportos), decidió aportar su granito de arena con un torneo de selecciones de gran jerarquía y prestigio. La Copa Independencia, no escatimó en esfuerzos y reunió 20 equipos para la gran cita. La presencia completa de América del Sur fue notoria y significativa. A su vez se sumaron siete países europeos (Yugoslavia, URSS, Checoslovaquia, Portugal, Escocia, Francia e Irlanda del Norte), Irán y dos combinados representativos de África y la CONCACAF).

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El torneo estuvo marcado por su carácter federal. Se distribuyeron las sedes de manera tal que en cada sector del país se pueda acudir al estadio de turno. Un total de doce ciudades (Río de Janeiro, Salvador, Curitiba, Natal, Recife, Maceió, Aracajú, Campo Grande, Manaus, Belo Horizonte, Sao Paulo y Porto Alegre), albergaron el desarrollo de la competición. Esta se llevó a cabo entre el 11 de junio y el 9 de julio. La Copa Jules Rimes, conquistada en propiedad por la selección canarinha en el Mundial de Mexico 70, presidió esa Copa de la Independencia, que supuso un enorme éxito de público y un nuevo triunfo para la por entonces imparable selección verde-amarela, que, si bien parcialmente renovada con respecto al torneo mexicano, seguía contando con Jairzinho, Rivelino, Gerson o el gran Tostao, en su último gran torneo antes de que un problema ocular lo retirase del fútbol. Solo faltaba O Rei.

En primera instancia se organizaron tres grupos de cinco equipos cada uno. Solamente el primero de ellos accedería la siguiente fase. De esta preliminar quedaban exentas las selecciónes con mayor caché del torneo: Brasil, Checoslovaquia (que seguía estructurando el paso de la generación gloriosa de los 60 hacia el equipo campeón europeo del 76), Escocia (con un buen número de figuras destacadas en los campeonatos británicos), la URSS (en plena reconversión, pero que venía de ser subcampeona de la Euro en Bélgica) y Uruguay (la segunda mejor selección sudamericana, que venía de un cuarto puesto en el Mundial). Los grupos quedaron determinados de la siguiente manera:

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Grupo 1: Argentina, Francia, Colombia, CONCACAF y África
Grupo 2: Portugal, Irlanda del Norte, Chile, Ecuador e Irán
Grupo 3: Yugoslavia, Bolivia, Paraguay, Perú y Venezuela.

Argentina y Francia, dos equipos sumidos en una profunda crisis de juego y resultados (ausentes del Mundial), pelearon palmo a palmo el liderato del Grupo 1. El empate a cero entre ambos equipos clasificó a los argentinos por mejor diferencia de goles. El combinado de África obtuvo el tercer puesto mientras que Colombia y el conjunto de la CONCACAF quedaron relegados al fondo de la tabla.

Portugal arrolló en el Grupo 2 y ganó sus cuatro partidos de manera cómoda al obtener un asombroso registro de doce goles a favor y solo dos en contra. Los demás equipos poco pudieron hacer ante el poderío ofensivo de Eusebio, Coluna, Simoes y compañía. Además, los portugueses hacían debutar a algunas nuevas figuras de su fútbol, como el extremo Toni o los atacantes Jordao y Nené, futuros estandartes del fútbol, luso. Chile se ubicó en segundo lugar, seguido por Irlanda, Ecuador e Irán, respectivamente.

Por su parte el Grupo 3 presentó un equipo yugoslavo que tuvo una gran actuación gracias a su juego ofensivo y de gran calidad técnica. Los balcánicos trajeron casi todo lo que tenían, y la base del equipo eran los jugadores que luego realizarían un gran papel en Alemania 74. A saber, el excelente portero Maric, el potente líbero Katalinski (de infausto recuerdo para España), los motores del medio campo Buljan y Bogicevic, el extremo Dragan Dzajic (el mejor jugador de Europa en su puesto), y los atacantes Acimovic o Dusan Bajevic, que estaba en el mejor momento de su carrera, a poco de ganar la Bota de Oro. Poco pudieron hacer los países sudamericanos ante el conjunto europeo. Uno de ellos, Venezuela, recibió la mayor paliza del torneo al perder por 10 a 0.

Argentina, Portugal y Yugoslavia fueron entonces los países que acompañaron a los equipos clasificados de antemano. Aún restaba la etapa más emotiva y de mayor caudal futbolístico. Los ocho equipos de distribuyeron en otros dos grupos, que se disputarían en Río, Sao Paulo, Porto Alegre y Belo Horizonte:

Grupo A: Brasil, Escocia, Checoslovaquia y Yugoslavia.
Grupo B: Portugal, Argentina, Uruguay y URSS.

Los primeros de cada grupo diputarían la gran final mientras que los segundos accederían al, más que nunca, inservible partido por el tercer y cuarto puesto.

Brasil pasó invicta. Un empate ante los checoslovacos sembró alguna duda, pero luego arrollaron a Yugoslavia por 3-0 y derrotaron a los correosos escoceses por la mínima. Yugoslavia obtuvo como ¿premio? el pase a la consolación.
Mismo camino siguió el combinado luso. Eusebio y Coluna, en una de sus ultimas apariciones juntos en la selección masacraron a Argentina con un 3-1 que se quedó muy corto para el merecimiento de los lusos. Un empate ante los charrúas, y una victoria ante una agotada Unión Soviética, confirmó el pase de los lusos a la final. Argentina accedió a la lucha por el bronce, solo para recibir otro baño de futbol, esta vez a cargo de los yugoslavos.

Como no podía de ser de otra manera, Brasil y Portugal se volvían a encontrar. Suponemos que históricamente, era lo propio ¿Podrían los brasileños liberarse del domino portugués tal como sucediera hace 150 años atrás?

La historia se volvió a repetir. Un solitario gol de Jairzinho en el imponente Maracaná le dio a Brasil un título que no podía tener otro destino. Sin embargo, algo de magia se había perdido con respecto al orgasmo futbolístico que había sido Brasil dos años antes. El equipo se preocupó mucho más del marcaje que de las filigranas a las que nos tenía acostumbrada la delantera de los 5 dieces. Los lodos que trajo su actuación en el mundial de Alemania, quizá se empezaron a fraguar en los polvos que, casi imperceptibles, nacieron en este torneo. Se había comenzado a perder la magia, Zagalo quiso ser más europeo que los europeos, y posteriormente Coutinho se embarcó en una travesía hacia ninguna parte, en busca de El Dorado futbolístico de los 70, el Futbol Total.

Sin duda, Eusebio fue la figura del torneo, entonando, irónicamente su canto del cisne a nivel internacional. Nunca volvió a un mundial después de 1966, tampoco disputó una fase final de la Eurocopa, y aunque seguía dominando Portugal con su Benfica, ya no imprimía miedo en Europa. El propio Ajax de Cruyff había destruido la leyenda de la Pantera Negra ese mismo año, en el desempate de su eliminatoria de Copa de Europa jugado en el parisino estadio de Colombes. Poco después, emprendió, como muchos otros la aventura del soccer norteamericano. Boston, Las Vegas y Toronto (al que coronó campeón) fueron sus paradas en este periplo sobre el astroturf yanki.

La Copa Independencia fue un éxito en todo sentido. Se logró un torneo con equipos de jerarquía, se vivió un clima festivo y de gran armonía, reunió grandes jugadores, se confeccionó un precioso trofeo de oro para el ganador valorado en 25.000 dólares de la época y sobre todo logró unificar a un país extenso como lo es Brasil al designar una docena de sedes para llevar a cabo los distintos encuentros.

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Escrito por der kaiser

4 Comentarios para “Torneos Olvidados II: La Copa Independecia”

  1. dennys fiorella moreno urbina dice:

    DONDE PUEDO ENCONTRAR MÁS FOTOGRAFIAS O IMAGENES DE ESTA COPA

  2. dennys fiorella moreno urbina dice:

    ESTARÉ ESPERANDO A QUE ME BRINDEN INFORMACION. GRACIAS DE ANTEMANO.

  3. dennys fiorella moreno urbina dice:

    CONTESTENME POR FAVOR…!!!

  4. der kaiser dice:

    Ni idea, yo las saqué de un libro.

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