Esta semana se ha decidido en Italia el primer título importante del año: la Coppa.

La final se disputaba entre uno de los clásicos finalistas del siglo XXI, la Roma (4 subcampeonatos y 2 títulos) y el Inter de Mourinho, que el año pasado se quedó a las puertas.

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El partido no sólo tenía el atractivo de ser una final entre los equipos más en forma de Italia, sino que también son los que se disputan el título de la Liga. Se esperaba una final bonita e igualada, dura como todo duelo entre equipos italianos, y estaba claro que la cosa no se iba a decidir contundentemente, sino que se vería encuentro disputado.

No he visto el partido, el cual ganó el Inter por 1-0 con gol de Milito en el minuto 20, pero eso es lo que menos importa de este artículo. De todo lo que pudo haber acontecido durante el mismo me quedo con una acción de Totti que, una vez más, me ha dejado estupefacto, y ha echado por tierra todo el talento que ha tenido como futbolista.

La Roma caía por 1-0 y el capitán del equipo, el experimentado jugador de clase mundial Francesco Totti, decide dejar a su equipo con 10 en una rabieta de jugador de instituto.

Obsérvenlo bien: Balotelli desborda a un lateral por la banda pero cuando intenta penetrar en el área se encuentra con el marcaje de dos jugadores que ya lo tenían completamente controlado.

Totti sigue en todo el momento la acción, una jugada por la zona defensa lateral derecha de la Roma, y ni corto ni perezoso hace un sprint de 20 metros para meterle una patada con alevosía al jugador del Inter.

La roja por agresión es clara y directa. De hecho, Totti ni siquiera protesta: lo único que hace es dirigirse a Balotelli cuando está en el suelo para decirle unas palabras.

Se va del campo como si nada, con la cabeza alta y sin el suficiente rubor como para pedirle disculpas a sus compañeros, que alucinan ante el “capitán” romanista.

Las palabras de Totti sobre el asunto son: “Balotelli me había insultado en una jugada anterior”.

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Al leer estas declaraciones uno no puede sino sonreír y pensar: “Qué ironía que uno de los mejores jugadores italianos caiga en la artimaña de la provocación, cuando prácticamente ha sido inventada por ellos”.

En fin… ridículo. Triste y ridículo son los adjetivos para el último gran episodio de Francesco Totti. Si en su día Zidane cerró su carrera con una acción similar (provocada por uno de sus compañeros de selección, su amigo Materazzi… ¿ironía?), hoy le toca a otro de los cracks mundiales del siglo XXI poner fin a su carrera futbolística con otro episodio triste, injustificable y de instintos primates.

Fuiste grande, Totti, pero nunca como capitán. Supongo que algunos te recordarán con orgullo, pero si yo fuera romanista… francamente me habría parecido una mierda.

Y es que todas las grandes figuras tienen su parte de genio. Hasta siempre, Bimbo de oro

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Escrito por Del_Pier0