ESCRITO POR QUIQUE BALLESTEROS

 

La última de Valencia en el Gran Premio de Europa pasará a la historia como la mejor carrera en la vida deportiva de Fernando Alonso, que se ha colocado como líder en solitario con 111 puntos, con 20 puntos de ventaja sobre su más inmediato perseguidor. Pero detrás de este triunfo se esconden otras muchas cosas para un piloto, el asturiano, que rompió a llorar cuando se subió a lo más alto del podio en la Capital del Turia.

Es la segunda victoria española del ovetense después de la conseguida en Montmeló en el año 2006. Es el primero que en 2012 ha conseguido repetir victoria después de un inicio de Mundial donde en siete carreras ha habido siete ganadores diferentes. Es el único que ha puntuado en todas las pruebas de la temporada tras el abandono de Lewis Hamilton, siendo, además, Fernando Alonso, junto con Paul di Resta, el hombre que más Grandes Premios ha finalizado (20).

Todas las circunstancias acaecidas durante más de hora y media de carrera han sido beneficiosas para un piloto español, que si bien es cierto en la fase de clasificación todo fue en contra al partir desde la undécima plaza, sin pasar el corte de la Q2, con sus máximos rivales, Sebastian Vettel y Lewis Hamilton, en primer y segundo lugar respectivamente.

Al final, podio ferrarista absoluto. Y es que los tres hombres que se mojaron con el cava corrieron para la escudería del Cavallino Rampante, que tuvo motivos más que de sobra para una celebración absoluta. Un cajón que hasta el último instante no pudo definirse en una vibrante carrera en la que hubo multitud de incidentes. Todos ellos favoreciendo a un Fernando Alonso que, además, realizó una carrera extraordinaria.

La gesta

Once puestos remontó el Ferrari. Tres en la salida (Jenson Button, Nico Rosberg y Nico Hulkenberg), dos en carrera (Pastor Maldonado y Paul di Resta), otros dos en boxes (Kamui Kobayashi y Kimi Raikkonen), uno en el Pit Lane durante el Safety Car (Lewis Hamilton), uno en el relanzamiento (Romain Grosjean) y el otro tras avería de un Sebastian Vettel, que se marcha de una de sus pruebas favoritas, la cual estaba dominando de cabo a rabo, completamente de vacío. Sencillamente espectacular.

Y todo ello en un Gran Premio que empezó muy espeso, pero que luego se animó, y de qué manera, por las diferentes estrategias de las distintas escuderías, armando un tráfico que afectó hasta diez pilotos (entre ellos el asturiano que dio cuenta de Mark Webber, Bruno Senna y Michael Schumacher, que viajaban con una parada menos, para olvidarse del lío que se formó a continuación). El atasco fue exagerado, auténticos bólidos en calles de una ciudad que peleaban en cada curva por la posición como si se tratase de una carrera de Moto3. Solo un toque, el protagonizado por Vergne con Bruno Senna empezó a desatar las hostilidades.

Salió el Safety Car. Perjudicó a Sebastian Vettel que aventajaba, en esos instantes, en 20 segundos a Romain Grosjean, y a un Lewis Hamilton, muy renqueante desde el principio y víctima de nuevo de un nefasto cambio de neumáticos en Valencia, en esta ocasión se atascó el gato. Fue cuando, como un mísil, en el pasillo de boxes, le superaba Fernando Alonso.

Tras la marcha de coche de seguridad, Fernando Alonso no lo dudó y se echó encima de un Romain Grosjean al que terminó superando. Ambos, unas vueltas después y delante de sus narices, veían como el Red Bull acusaba un problema hidráulico y decía adiós a su dictadura en la Capital del Turia. Poco después, y con el ovetense completando vueltas rápidas y tirando como nunca, pero sin sacar diferencias con respecto al francés, tendría el camino libre porque el Lotus decía basta.

La Fórmula 1

Y, mientras tanto, por detrás: el fragor de la batalla. Incidente tras incidente, múltiples toques asolaban el trazado español. Felipe Massa, Kamui Kobayashi (castigado con cinco posiciones en la próxima parrilla de salida), Daniele Ricciardo, Vitaly Petrov (que a menos de diez vueltas iba décimo para ilusión de Caterham) serían protagonistas de muchos de ellos. Y Pedro Martínez de la Rosa acariciando el sueño de que HRT adelantase a Marussia.

Más adelante, y mientras Jenson Button se hundía en su mediocridad, los Mercedes GP se reservaban para las vueltas finales. Nico Rosberg hacía las vueltas rápidas, pero Michael Schumacher, con Mark Webber a rueda, daba cuenta del desgaste de Sergio Pérez y de los Force India que sellaron en conjunto la mejor carrera de su existencia.

Pero lo mejor estaba por llegar. Con un Lewis Hamilton segundo sufriendo por defender su plaza, Kimi Raikkonen, después de varios intentos, se aprovechaba de un error del británico para subir un peldaño. Por detrás, Pastor Maldonado vio la luz de alcanzar el cajón y atacó sin piedad al campeón del mundo de 2008. Sin respeto alguno, y en la chicane donde se podía adelantar, el venezolano lo intentó por fuera, el inglés se defendió bien, sacó de la pista al sudamericano, que sin resignarse a su suerte empotró al McLaren al muro. Enfado impresionante de Lewis Hamilton y Pastor Maldonado, sin alerón acabaría décimo…. Pero sin puntos, porque unas horas después la FIA le sancionaba con 20 segundos (en beneficio de su compañero Bruno Senna) y diez puestos en la parrilla de salida del Gran Premio de Gran Bretaña.

Este incidente supuso que Fernando Alonso se coloque como líder absoluto del Mundial con 111 puntos, 20 por encima de Mark Webber, segundo, y a un paso del podio, en posesión de Michael Schumacher, el segundo más longevo de la historia en subirse al mismo. Una cosa que no hacía desde China 2006 el hombre que más veces ha pisado los preciados escalones.

Sencillamente apasionante. La Fórmula 1 se está erigiendo en este 2012 en el deporte de las oportunidades, las emociones, la incertidumbre y, sobre todo, el espectáculo. Por no hablar de que el deporte español sigue en auge. Victoria y liderato para Fernando Alonso que definió en rueda de prensa este Gran Premio como “la mejor victoria de toda mi vida”.

Escrito por Quique Ballesteros