España no pudo representar ayer en el “teatro” romano de Mérida la obra de arte con la que deleitó a los aficionados el sábado pasado en Riazor pero sin embargo fue lo suficientemente buena como para derrotar a Estonia por 3-0 y conseguir, a falta de dos jornadas, la clasificación matemática para el Campeonato del Mundo de Sudáfrica 2010, algo de lo que no pueden presumir selecciones como Portugal, Francia o Argentina, entre otras.
En esta ocasión Vicente del Bosque aprovechó la aparente debilidad de su rival para realizar varios cambios con respecto al último compromiso y alineó de inicio a Cesc, Senna, Albiol y Marchena. Aunque pronto se hizo con el control del partido, España no salió con la misma intensidad que hace unos días en A Coruña.

La velocidad de su juego no fue tan vibrante en los primeros minutos por lo que tuvieron ciertas dificultades para crear oportunidades de gol. Los estonios no se amilanaron y estuvieron a punto de adelantarse en el marcador pero ni Kink ni Opper fueron capaces de sorprender a un Casillas que salvo en estas dos ocasiones fue un mero espectador. Esto pareció despertar a los españoles que mejoraron sensiblemente y comenzaron a ofrecer una versión mucho más acorde con la calidad que atesoran. El peligro empezó a rondar el área de Estonia pero Fernando Torres demostró que la de ayer no fue su noche al desperdiciar hasta tres oportunidades para batir a Pareiko. Fueron los mejores instantes de la “Roja”. A falta de doce minutos para el final de la primera parte, Cesc Fábregas destapó el tarro de las esencias en una jugada espectacular que comenzó él mismo con un robo de balón en el centro del campo, y tras hacer la pared con Silva, se internó en el área para definir con calidad ante la salida del guardameta estonio. Un gol que desató la alegría de los aficionados.
En la reanudación, el combinado nacional apenas sufrió para mantener la victoria ya que el equipo dirigido por Rüütli no fue capaz de quitarle la pelota a los españoles que defendieron el resultado a través de una posesión que llegó a ser casi humillante. La situación estaba controlada por lo que Del Bosque aprovechó para dar entrada a Güiza, Cazorla y Mata. Tanto el centrocampista del Villarreal como el del Valencia no desaprovecharon la confianza que despositó en ellos el seleccionador nacional y sentenciaron un encuentro que no tuvo demasiada historia aunque sí es importante ya que permite afrontar los dos próximos compromisos contra Armenia y Bosnia con tranquilidad para preparar un mundial en el que la vigente campeona de Europa parte como una de las grandes favoritas para conseguir el título, aunque todo dependerá del estado de forma que tengan en ese momento los integrantes de la “Roja”, ya que por lo visto hasta el momento ninguna selección es capaz de desarrollar el juego que realiza a día de hoy España.

Escrito por Carlos de Rada

