España se deshace sin problemas de una poco motivada selección de Canadá, sin sus grandes figuras, y espera rival en los octavos de final del Mundial de Turquía. Los de Scariolo demostraron que todavía no están recuperados de los problemas endémicos en defensa y mucho parece que la situación no tiene visos de mejorar. Ahora bien, dentro de lo negativo encontramos el paso adelante que dieron algunos jugadores como Rudy Fernández, Fran Vázquez -ambos con 19 puntos- y Sergio Llull, circunstancia que alivia la tensión existente en el seno de los nuestros. Scariolo continúo con la nefasta administración de minutos entre suplentes y titulares e hizo peligrar la ventaja durante una fase del partido. La autogestión existe, es inevitable, y esperemos que tenga el mismo efecto que en el Eurobasket de Polonia, donde los Gasol y compañía nos regalaron el oro con esfuerzo, coraje y corazón. Tras la victoria de Nueva Zelanda a Francia, nos tendremos que medir ante una Grecia desconcertada tras su pinturera derrota ante Rusia.
El partido era un trámite que debía pasarse con nota. El equipo norteamericano, ya eliminado, no había demostrado nada en el campeonato y su derrota era prácticamente un hecho. Pese a ser un equipo medianamente organizado y con algún jugador talentoso desde la línea de 6.25, no debía dar problemas más allá de los necesarios; sin embargo, se pudieron ver gestos que recordaron inevitablemente a los de anteriores envites. El fantasma de las remontadas sobrevoló durante el segundo cuarto después de una pájara de los nuestros en ataque y una defensa tibia en la primera línea, dejamos lanzar de tres a todo aquél que lo intenta, y eso, con una defensa individual, es una auténtica aberración. Una defensa mixta parecería lo más lógico, los líderes de la autogestión así lo creen, en todo caso, Scariolo hace oídos sordos. Se ganó y se insinuó, nada más, necesitaremos un rival de enjundia como los helenos para calibrar el nivel de esta selección.
Empezó el partido con algunos fallos en ataque pero efectivos en el perímetro -algo que duraría poco tiempo-, dos triples, y arrimándose al aro para coger el rebote en defensa. El porcentaje de tiro de la selección en esta primera mitad fue deplorable, impropio de un equipo que quiere realizar grandes logros. Al término del partido las estadísticas así reflejarían, 8 de 24 en tiros de tres y la cara salvada en la línea de personal, 15 de 19. Se presionaba en defensa y se corría en ataque con Rudy Fernández y Sergio Llull -titular por el lesionado Navarro-, algo que hizo recordar tiempos mejores. Entonces, la defensa de la selección empezó a debilitarse en su primera línea. Rubio no es un buen defensor y Llull estuvo torpe en algunas acciones, algo que provocó el lucimiento de algún jugador canadiense desde el tiro exterior. Dos triples seguidos de Sepperd y uno de Bell consiguieron que las dudas sobrevolaran la defensa ibérica. Como resultado, 42-37 al descanso. Victoria ajustada contra un equipo menor, condicionado por su eliminación del torneo y desganado.
Como si de un deja vu se tratase, el segundo periodo sirvió para remediar ciertos vicios y arreglar la imagen de los nuestros. La pájara no fue más que una leve desconexión. La segunda unidad salió a escena con un Fran Vázquez efectivo y duro en defensa, algo que se echa de menos en jugadores en la pintura como Garbajosa y Marc Gasol. San Emeterio volvió a disputar muchos minutos, de calidad y esfuerzo, nota alta para él. En definitiva, la segunda mitad fue un paseo para lo nuestros, una muestra de algunas cualidades y, lamentablemente, de algunos vicios perjudiciales como la falta de carácter y la ingenuidad atrás. Era tiempo de correr con Rudy, Llull, San Emeterio, y un Vázquez atento a los balones por encima de su cabeza. Felipe Reyes también recuperó alguna sensación olvidada, buenos minutos para el cordobés que fue el segundo máximo reboteador del combinado nacional con 9 balones atrapados. Se mejoró mucho la capacidad de rebote en defensa respecto de anteriores encuentros. Al término del partido, 89-67 para los españoles. Un partido para recuperar el tono, alguna sonrisa y sentirse útil como jugador.
Siguen siendo muchas las dudas que despierta la selección española, se repiten errores y las caras muestran la desazón de los jugadores; sin embargo, confiamos en ellos, siempre lo haremos… por lo mucho que nos hicieron disfrutar. Ahora toca jugar este sábado 4 de Septiembre contra Grecia en octavos. En el último día, nuestra selección logró la segunda posición en el grupo, detrás de Lituania, circunstancia que nos permite evitar el peligroso cruce contra los norteamericanos en cuartos. Los helenos han errado en su artimaña de evitar jugar contra España, Rusia venció de 4 puntos y ésta se batirá el cobre ante los equipos del cuadro de Estados Unidos. El combinado español tiene la oportunidad de resarcirse de sus pecados; la diosa fortuna consiguió que la segunda plaza fuera posible… la esperanza vuelve a vestirse de rojigualda.
Resultado
89 – España (28+14+21+26): Rudy (19), Ricky Rubio (8), Llull (3), Garbajosa (9) y Gasol (4) -equipo inicial-, Reyes (8), Raúl, Vázquez (19), Mumbrú (8), Claver (5) y San Emeterio (6).
67 – Canadá (17+20+11+19): Anderson (11), Brown, Doornekamp (2), Kendall (7) y Anthony (4) -equipo inicial-, Olynyk (14), Bell (5), Bucknor (4), Sacre (8) y Shepherd (12).
Escrito por Jesús Salvagnac


