La selección española gana ante una farragosa selección helena en un partido de alta tensión. España crece, no obstante, es indudable que para llegar a los metales el equipo nacional deberá reflexionar sobre su juego y su forma de afrontar el campeonato. El esfuerzo, el orgullo y el carácter de la segunda unidad, liderada por Fran Vázquez, Raúl López y Felipe Reyes, da una lección a egos desmesurados que cohabitan dentro de la plantilla del combinado nacional. Una aureola de justicia poética rodea esta victoria ante la indómita y poco deportiva selección griega. De valor, España cree pero sigue desprendiendo dudas.
Mucho se esperaba de un encuentro en el que se jugaba algo más que lo de costumbre en un torneo de tal envergadura, no sólo en el plano deportivo, también se peleaba por conceptos como justicia, honra y venganza, era un combate colindante a lo emocional. Una selección española sin moral, apática y desdeñosa con su pasado se presentaba ante una Grecia poco deportiva en sus andares pero aseada y talentosa en su juego. Se esperaba tensión, la hubo; se esperaba buen juego, apareció; se esperaba el triunfo de España, y se logró. Ahora una otra vez ilusionante España deberá enfrentarse ante una joven Serbia en plena forma después de eliminar -nótese el sentido alegórico del término- a los croatas.
¿Cuál es el quinteto titular de esta selección?… La segunda unidad demostró su implicación, por ello, una mezcla de supuestos titulares y suplentes, anímica y físicamente más desahogados, sería lo lógico. Cuando nos encontrábamos 6 puntos abajo, con los titulares en la pista, entraron los teóricos suplentes y lograron llegar a estar 10 tantos arriba, y además, consiguieron neutralizar los ataques griegos con una defensa en zona 2-3 casi inaudita en este torneo. Los mejores momentos de España fueron con esta táctica defensiva, que por otra parte necesita de un físico sólido y una concentración espartana para resultar productiva, algo de lo que Marc Gasol, Rubio o Garbajosa adolecen. Hay jugadores que se merecen estar en el equipo inicial. Fran Vázquez, Felipe Reyes, Llull y hasta Mumbrú se han ganado por derecho más minutos en este equipo; con un Navarro que siempre está en los momentos claves, podemos aspirar a todo.
El partido comenzó como se esperaba. Los griegos jugaban rápido y buscaban encarar el aro con penetraciones, situaciones de dos contra uno y balones a sus hombres grandes. Ésta última situación la supimos defender con un Marc Gasol estático pero firme en la pintura; sin embargo, Spaniulis y Zissis nos destrozaban entrado a canasta, Garbajosa no puede realizar movimientos laterales rápidos y nuestro base es demasiado pasivo en defensa. Mientras los helenos nos hacían daño con tiros a media distancia y bandejas fáciles, Juan Carlos Navarro se hacía con las riendas de la producción ofensiva con lanzamientos de dos y España demostró que el perímetro estaba enchufado. En el primer cuarto se llegó a un 5 de 6 en triples, Raúl, Llull, Navarro, Garbajosa y Mumbrú tenían la muñeca caliente. Al final del primer periodo, 22-19.
El segundo cuarto empezó con el combinado español defendiendo en zona, algo que desconcertó a los griegos y provocó un parcial de 6-0 para los nuestros. No duró mucho, los helenos se entonaron y dieron la vuelta al marcador. Afortunadamente un Navarro muy acertado, y una España defendiendo con la segunda unidad, lograron ampliar el marcador hasta el 37-31 con el que se llegó al término del segundo periodo. España dominaba ante una Grecia que no le perdía la cara al encuentro.
El tercer cuarto pareció un calco de los errores pasados de los nuestros. Mala defensa, falta de concentración y estatismo en ataque provocaron un parcial de 7-0 de los helenos que llegaron a ponerse 6 puntos por encima. El equipo no funcionaba, y los griegos comenzaban a dar miedo desde la línea de 3. Un Fotsis acertado y un Diamantidis inconmensurables daban ventaja a su equipo. España estaba desconcertada y Scariolo no sabía que hacer, con los titulares en pista no encontraba la solución. Por eso pidió un tiempo muerto -quizás demasiado tarde- y dejó en el banquillo a Garbajosa, Marc Gasol y Rubio. Entraron Llull, López y Vázquez, jugadores que dieron otro aire al partido con sus ganas, su carácter e intensidad. ¿Qué ocurrió con la segunda unidad?… Dieron la cara, revertieron la situación en un momento complicado y volvieron a poner a su equipo por delante al término del tercer cuarto, 52-51. La casta de Llull y de grandes baluartes como Reyes, Vázquez o López demostraron que con la camiseta no se gana, hace falta algo más, corazón y personalidad, conceptos que permitieron algo más de concentración, se cogieron más rebotes que el contrario, 28, y menos balones perdidos que de costumbre, 10 -aún demasiados-. El corazón responde cuando las piernas no disponen.
Llegó el momento definitivo. En la hora de la verdad, Scariolo daba galones a los jugadores que habían salvado la cara a la selección y la segunda unidad al completo permaneció en pista en el último cuarto. Se defendía y se atacaba con coherencia bajo el mando de Raúl López, se corría con Llull al contraataque y Fran se fajaba en defensa contra un enorme -por lo grande- Sofo. Entonces el italiano dio entrada a Navarro y Rudy Fernández por Llull y Mumbrú. Era el momento de los grandes talentos. Ante un ataque griego ahogado por una zona 2-3 y que no conseguía acertar con la canasta, Navarro y Rudy aceptaron el reto de la responsabilidad anotadora. Dos triples suyos casi finiquitaron el partido a menos de cinco minutos para el final, el del catalán fue un lanzamiento estratosférico que consiguió ponernos diez tantos por encima, la máxima ventaja del encuentro, 67-57. Quedaban poco minutos para un final que transcurrió con la inevitable ineficacia de los nuestros en la línea del tiro libre y una leve recuperación helena que sólo fue un espejismo. Al final de los cuarenta minutos de partido, 80-72. España recuperó el aire que los anteriores partidos le habían robado. La segunda unidad se hizo fuerte ante la apatía y la falta de forma de los titulares, las dudas son menos y Serbia espera con sed de venganza. Esperaremos acontecimientos.
Se ganó el partido como se debía, recuperando sensaciones y sistemas; sin embargo, las conclusiones van más allá de una victoria y un pase a cuartos. Por ello, me gustaría dar a conocer algunas reflexiones que rondan mis pesares después de este encuentro:
• Marc Gasol no acepta sus limitaciones y eso, con la dependencia de un center grande que tiene nuestro combinado nacional, es un grave problema. Es un jugador muy estático, individualista y defensivamente lento en el movimiento lateral, además, la indolencia propia de su americanizado ego, y que mantiene durante el juego, mosquea sobremanera. Al contrario que su hermano Pau, ejemplo de humildad y trabajo. Acertaría Scariolo en dar más minutos al tándem Felipe Reyes-Fran Vázquez.
• Mumbrú defiende mejor que un intermitente Rudy Fernández, y dado que es imposible realizar cambios cual equipo de balonmano se tratase, haría bien el mallorquín en esforzarse más en defensa. Le cuesta adaptarse en un defensa en zona, quizás por su ímpetu desmesurado en ocasiones.
• Ricky no termina de explotar, no aporta sentido común al juego y pareciera como si la responsabilidad de jugar como base en este torneo le sobrepasara, una losa para él y sus compañeros. La baja de Calderón puede influir en su rendimiento. Raúl López aporta esa coherencia en el juego, esa regularidad que permite serenar al resto de jugadores, además, defiende mejor pese a sus sempiternos problemas de rodilla. Por otro lado, Sergio Llull espera una oportunidad para hacerse con las riendas, mucho más motivado, eléctrico y activo.
• Garbajosa no está en la forma adecuada para defender en individual, ya no penetra y permanece alejado de la pintura pese a realizar las funciones de un 4 arquetípico. Demasiado estático pese a esforzarse, con Claver en el olvido, Felipe debe tener más oportunidades, mucho más entonado en el rebote y aprovechando sus capacidades en ataque.
Resultado
80 – España (22+15+15+28): Rudy (14), Ricky Rubio (6), Navarro (22), Garbajosa (5) y Gasol (4) -equipo inicial-, Llull (9), Reyes (6), Raúl (5), Vázquez (6) y Mumbrú (3).
72 – Grecia (19+12+20+21): Zisis (16), Spanoulis (12), Fotsis (12), Diamantidis (16) y Schortsanitis (13) -equipo inicial-, Bourousis (2), Calathes (1), Printezis, Perperoglou y Tsartsaris.
Escrito por Jesús Salvagnac


