La selección española venció pero no convenció ante una Nueva Zelanda que se apoyó demasiado en la capacidad anotadora de su estrella Kirk Penney y los rebotes del joven atlético Abercrombie. Tras el partido inicial contra Francia los pupilos de Scariolo superaron sus carencias en ataque, centrándose en un movimiento fluido de balón y la superioridad en la pintura. Sin embargo, las constantes lagunas en el juego, la falta de concentración y los errores defensivos desgastaron el aro del combinado ibérico. Lo mejor del partido fue la evidente recuperación moral después de la decepción del anterior encuentro. Irregular pero con algunas luces.

Este partido no puede considerarse una buena piedra de toque por el hecho de que los kiwis están en las antípodas -físicas y retóricas- de la calidad del equipo español; no obstante, sirve para calentar las muñecas de jugadores como Navarro, Rudy o Felipe Reyes y corregir ciertos errores. Sin vanagloriarse de ella, podemos considerar esta victoria como balsámica y necesaria.

El primer cuarto empezó como en el anterior partido, con España superando a base de tiro exterior al contrario y una buena defensa, llegando a obtener una ventaja de hasta diez puntos. También se repitieron errores defensivos de nuestros hombres interiores, Garbajosa sigue con sus problemas laterales y Marc Gasol sigue pesado y perdido en la pintura, realmente mal contra un equipo con el veterano Cameron como uno de los hombres grandes. Sufrirá mucho España si no se salta más en la pintura, sólo se salva el orgullo de Felipe en los rebotes y la notable aportación de Rudy cada vez más entonado. En ataque, la producción ofensiva estaba a cargo de Navarro y Felipe, con un sustancial mejora en los tires libres. En los primeros diez minutos de encuentro se pudieron observar evidentes mejoras, entre ellas, un alley-hoop espléndido entre Rubio y Rudy. Tras un triple de Rudy Fernández, se hacía notorio que los neozelandeses no alcanzaban un nivel defensivo ni remotamente similar al que mostró Francia ayer. Al final, once puntos de ventaja al final del cuarto, con Penney como mejor hombre de los kiwis y la segunda unidad de España dando la cara.

El segundo cuarto oscureció los buenos presagios del primero. España se atascó y comenzó fallón y lento en defensa. Los rebotes ofensivos caían en manos neozelandesas y los fallos de concentración aparecieron como de costumbre. Marc Gasol no llegaba a los bloqueos y seguía sin levantarse del suelo, continúa sin meter el cuerpo para ganar la posición y apático. No es el cinco ideal para España peor sí un buen complemento que, no obstante, anotó 22 puntos contra una defensa débil y más baja. Lo mínimo. Por su parte, Juan Carlos Navarro generó mucho en ataque pero continúa siendo un mal defensor, esperemos que mejore en ese aspecto en las eliminatorias, falta nos hará frente a escoltas rápidos y que suelen penetrar. A todo esto con Llull fuera de forma y San Emeterio de comparsa. La selección kiwi apretaba en defensa y seguía encomendándose a los triples en ataque (5/14), poniéndose a seis puntos (37-31). Así terminó el segundo cuarto, con Nueva Zelanda en plena efervescencia y España desconcentrada. El resultado de todo esto fue que un equipo con tantas limitaciones como los neozelandeses se acercaron a sólo 4 puntos de España al descanso (48-44).

El tercer cuarto comenzó con un parcial de 9-0 para los nuestros, con Garbajosa efectivo en el ataque y realizando contraataques efectivos, una seña de identidad de este equipo que había perdido ante los galos. Y todo hasta llegar a los veinte puntos de ventaja con Navarro enchufando dos triples; sin embargo, otros dos fallos defensivos y la falta de tensión propició que los neozelandeses se acercaran. Al final del tercer cuarto, el resultado era 77-63, con 21 puntos de Penney y 19 de Abercrombie, por los oceánicos, y 16 de Navarro y 13 de Gasol, por parte española.

El cuarto periodo no apuntaba nada diferente al final del tercero. Ridículos errores infantiles en defensa y los oceánicos que se acercaban a menos de diez puntos mientras España se sostenía con algunos triples. Bastante inconsistente, pero efectivo. Los kiwis seguían haciendo la cuerda y Fran Vázquez se reivindicó con un tapón inconmensurable y una canasta para abajo. Por su parte, la conexión Ricky-Rudy se hizo con el ataque ibérico, de ahí hacia el final el marcador se movería en una diferencia estable y cercana a los veinte puntos. Los dos equipos se dieron cuenta de la situación y neutralizaron las hostilidades. Resultado final, 101-84, victoria y a pensar en Lituania.

Las conclusiones del partido son claras. Dentro de lo positivo: la clara mejora de nivel de Rudy, 12 puntos y 12 rebotes, la visión de juego de Ricky Rubio con 11 asistencias, la continuidad de la capacidad anotadora de Juan Carlos Navarro y el alto porcentaje en tiros de tres de los nuestros. En el otro lado de la balanza, los fallos defensivos de los de Scariolo propiciaron canastas fáciles de los neozelandeses y consiguieron que una selección con pivots bajos alcanzaran la notable cifra de 20 rebotes ofensivos. Los nuestros deben mejorar en aspectos claves como la defensa en la pintura y las reseñables lagunas de concentración. Las sensaciones no son del todo buenas, algo debe ocurrir para que Nueva Zelanda nos meta 84 puntos…, hasta que Scariolo y los jugadores se den cuenta de ello, seguiremos con el ceño fruncido.

Resultado

101 – España (28+20+29+24): Rudy (12), Ricky Rubio (8), Navarro (18), Garbajosa (14) y Gasol (22) -equipo inicial-, Reyes (10), Raúl (7), Claver (1), Vázquez (5), Llull, Mumbrú y San Emeterio (4).

84 – Nueva Zelanda (19+25+19+21): Penny (21), Vukona (6), Jones (15), Kench y Pledger (4) -equipo inicial-, Tait (5), Fitchett (3), Abercrombie (19), Cameron (3), Anthony (1), Frank (7) y Bradshaw.

Escrito por Jesús Salvagnac