Una descentrada y apática selección española se vio superada por Francia en su primer partido del Mundial. Erráticos y desconcertados, los de Scariolo jugaron con el resultado a favor durante la primera parte del partido, manteniéndose en el alambre, negados en el ataque estático pero con una ordenada defensa individual. Sin embargo, la roja vio como le arrollaba una selección gala más intensa y orgullosa en una segunda mitad para olvidar. El desdén y la falta de ideas hicieron el resto, el resultado (72-66).

Primera derrota y malas sensaciones; sin embargo, el futuro es menos negro de lo que pueda aparentar, y en el horizonte, se continúa vislumbrando una final contra Estados Unidos.

Los nervios del debut afectaron a ambas selecciones. Este comienzo hierático, con una serie de interminables errores en la línea de tres puntos de los franceses, y de inoperancia del juego interior español, daba a entender que el partido no sería recordado por su estilismo. Físico y duro. En una primera parte para olvidar, por el marcador y el juego farragoso, la roja consiguió a partir de una gran defensa una ventaja de hasta diez puntos a tres minutos del final del primer cuarto, con un triple de Garbajosa y Raúl López en pista por Rubio. Y así se llegó al descanso, con una España dominando en el marcador pero sin convencer.

El segundo cuarto parecía un calco al primero, con Francia fallando triples y España anotando de forma puntual, forzando al equipo galo con una gran defensa a su juego interior y realizando una gran presión a sus hombres bajitos, Batum y De Colo. Pero fue con la entrada del tercer base francés, Albicy, cuando todo se empezó a torcer. El ex jugador del Real Madrid, Gelabale, empezó con un triple a echarse el equipo a sus espaldas, y Scariolo volvió a sus andadas. El técnico italiano exprimió a Rubio y Navarro, no supo optimizar las fuerzas del equipo y dejó sin jugar a un tipo que en ataque puede desatascar muchas defensas, San Emeterio. Una mala gestión del combinado, otra de tantas. Dio entrada en el puesto de base a López, fuera de forma, puso a Llull de escolta para luchar con el físico de tipos más grandes que él, y no se atrevió a poner en pista a los dos pivots grandes, Marc y Vázquez, cuando el entrenador del combinado siempre apostó por la pareja de hermanos Gasol en pista. Y culpa de eso, del nefasto porcentaje en tiros libres y la falta de fluidez en ataque, propició un parcial negativo de 9-0 al final del segundo cuarto, el principio del hundimiento. Al final, se llegaba al descanso con un (28-27), y con el fantasma de la derrota inicial ante Serbia en Polonia en la memoria.

Comenzó el tercer cuarto igual de trabado en ataque y con tremendos fallos de concentración en defensa, algunos casi infantiles. El partido se movía en pocos puntos de diferencia y la selección francesa advirtió cual era la forma de ganar este partido, a base de fuerza, intensidad y juego extremadamente duro. Un fuerte bloqueo de Pietrus a Rubio al comienzo del segundo tiempo fue el punto de inflexión en el juego español. A partir de ese momento, el público, eminentemente francés y turco, se puso en contra de los nuestros, de forma poco deportiva, huelga decir. España no reaccionó al empuje de sus contrarios y Scariolo perdió la perspectiva del partido. Con un arbitraje polémico y muy cuestionable contra el equipo español, Francia consiguió al comienzo del último cuarto ponerse por segunda ocasión delante en el marcador, (53-30), tanteo neutralizado por un triple de Felipe Reyes que poco sirvió para transformar la atmósfera negativa que se había generado. No nos pudimos volver a poner por delante. El encuentro terminó entre pérdidas y faltas personales.

Un titular que resuma exactamente el encuentro: ”España no ofreció un juego fluido en ataque y cayó derrotada ante el poderío físico francés”. A todo esto, a Scariolo le debe preocupar sobremanera el triste porcentaje en tiros libres, un 53%, 17 de 32, con especial reconocimiento a un Marc Gasol, como de costumbre, en muy bajo nivel. Y en tiros de campo, las cosas no fueron mucho mejores: 38% en triples y 35% en tiros de dos. Unas estadísticas poco propias de alguien que pretende posicionarse como candidato a un título internacional. Y lo peor, Francia tampoco ofreció una imagen deportiva positiva, más allá de mostrarnos una capacidad física excelsa. El resultado va más allá de la derrota, la forma de perder, preocupa; las consecuencias, mucho más halagüeñas. Navarro y Felipe sostuvieron a la selección, Rudy debe dar más, Marc Gasol lento y pesado y a Ricky se le espera. Los demás, un escalón por debajo, poco motivados, salvo Llull, demasiado nervioso. Scariolo debe agarrarse a la autogestión del vestuario, de lo contrario, esta situación complicada se convertirá en algo insostenible.

No es el momento de cebarse con los nuestros, ni siquiera contra el ultra temeroso Scariolo. Es tiempo de pensar en el partido de Nueva Zelanda, como se hizo en el Eurobasket de Polonia, y seguir creyendo que somos candidatos al triunfo. Se puede tirar del refranero con el sempiterno: ”No hay mal que por bien no venga”, toda forma de autoconvencimiento es positiva. Y si queremos ser menos retóricos, debemos apoyarnos en la calidad y la capacidad de sacrificio de nuestra selección, de la que no debemos dudar y que nos ha dado siempre muestras de superación. Alguien dijo que todo lo que sucede, conviene, y el hecho de evitar a la selección norteamericana en semifinales no quedando primera de grupo, es suficiente aliciente para aplacar las malas sensaciones de este inicio de torneo. Esta derrota debería espolear el orgullo hispano frente al evidente fervor negativo. Volvamos a la batalla de Lepanto y a la cruzada de los cristianos, al orgullo del Imperio…, todo sea por conseguir el triunfo en Estambul.

Resultado

72 – Francia (9+18+16+29): Batum (14), Pietrus (4), De Colo, Diaw (2) y Traore (7) -equipo inicial-, Albicy (13), Koffi (11), Mahinmi (5), Jackson, Bokolo y Gelabale (16)

66 – España (18+10+16+22): Rudy (13), Ricky Rubio (6), Navarro (17), Reyes (9) y Gasol (8) -equipo inicial-, Raúl (3), Claver, Vázquez (1), Llull (3), Mumbrú (3) y Garbajosa (3).

Escrito por Jesús Salvagnac