ENTREVISTA REALIZADA POR PATRICIA BENDALA DE ORBE

 

La jugadora de waterpolo Laura López, medalla de plata con la selección española en los Juegos Olímpicos de Londres, ha aceptado conceder una entrevista a FutbolWins.

Desde aquí agradecemos su amabilidad y que nos haya podido dedicar unos minutos de su tiempo, algo que es muy de agradecer debido a la cantidad de entrevistas y compromisos que ha tenido que atender estos días junto con sus compañeras.

1 – De vuelta ya de esa estancia en Londres, ese sueño olímpico cumplido… ¿Cómo se siente una al volver a casa? ¿Madrid parece diferente?

No. Lo sorprendente es eso. En realidad Madrid, la gente y demás no ha cambiado, lo único es que ahora la gente está pendiente. Pero si no estoy con los medios de comunicación o el móvil, en realidad mi vida es la de siempre.

2 – Supongo que tu familia te ha recibido como lo que eres, una auténtica campeona…

Sí, bueno, ya se ha visto en las imágenes que la liaron un poquito en el aeropuerto, que salieron con todas las pancartas y tal… Han venido esta mañana a casa, ayer por la tarde, han traído bombones, chucherías… de todo.

3 – Luego haremos un repaso sobre la competición, pero antes de todo cuéntanos, ¿Qué se siente al subirse a ese podio, en una piscina abarrotada de gente, con vuestra afición española que además era la que más gritaba, y sabiendo que te están viendo millones de personas por televisión?

La verdad es que no éramos conscientes de toda la gente que nos estaba viendo en ese momento. Estábamos sobre todo pendientes de encontrar a nuestros familiares en la grada y en el momento de subir al podio, si te digo la verdad estábamos pendientes de subir todas con la pierna derecha para no tropezarnos ni hacer el ridículo. Y ya una vez arriba empezamos todas a saltar y a esperar que nos dieran la medalla a todas, y sobre todo pensar que al saltar nos teníamos que coger la medalla porque ya nos pasó otra vez que saltamos con la medalla al cuello y a mí me dio en la cabeza y me hizo un chichón.

4 – ¿Piensas en algo en ese momento?

En que te la den ya. Que quieres la medalla ya, cogerla, tocarla, mirarla, irte a tu casa y enseñársela a la gente.

5 – Ese sueño olímpico, no ha sido nada fácil. Empezaba meses antes de la propia competición olímpica, en esa clasificación de selecciones, que por primera vez rompéis las españolas colándoos en los JJOO. ¿Pensabais entonces que llegaríais a conseguir lo que habéis conseguido?

No. No. Imposible. La verdad es que era un sueño, desde que empiezas a jugar, desde que empiezas con este deporte el sueño es jugar unos Juegos Olímpicos y cuando te dan la oportunidad de ir a una clasificación y la pierdes, cosa que nos ha pasado, te llevas una decepción tremenda. Pero cuando consigues clasificarte como ha sucedido este año, ves cómo todo ha merecido la pena, cómo los 10 años que llevas de trabajo por fin te dan la recompensa. Desde el último partido ya fue disfrutar. Fue ganar a Grecia en el partido importante y lo demás ya está, ya todo iba a venir.

6 – Y bueno, unos meses después os plantáis en Londres, supongo que después de un duro esfuerzo de entrenamientos… ¿cómo es esa preparación con Miki Oca?

Han sido tres meses muy duros y muy largos, porque claro, tú terminas de jugar [la clasificatoria] y dices “¡me voy a unos Juegos Olímpicos!… emm, sí, dentro de 4 meses”. Han sido los tres meses más largos de mi vida, entrenando muchísimo en Barcelona concentradas… Miki se ha portado bien porque cada dos semanas nos dejaba un fin de semana libre para que las que estábamos allí pudiéramos venir a casa, y eso se agradece mucho.

7 – Primer día de JJOO, desfilasteis en la inauguración… ¿qué impresión da el estar en esa inauguración, llena de color y expectación sabiendo la cantidad de gente que te está mirando…?

La verdad es que fue increíble, pero ya desde la Villa Olímpica, porque otras veces nos han contado que les ponían autobuses que les llevaban pero este año fuimos desde la Villa al estadio andando. Un trayecto que un día normal eran 10 minutos pero ese día tardamos no sé si 30 ó 40 minutos. Y el camino estaba todo lleno de niños, de gente de allí pidiéndote autógrafos, fotos, que les chocaras la mano… ya esa sensación fue increíble. Y cuando llegamos al estadio, que estás viendo la puerta de fondo ahí con la gente que sabes que te están mirando… fue increíble, los pelos de punta. Además los de baloncesto la liaron cuando empezaron a cantar “A por ellos…” y ya éramos todos uno.

8 – Además te has estado codeando con gente como Pau Gasol y otras grandes figuras que quién te iba a decir que estarías comiendo con ellos o echándote unas risas con ellos…

Sí, sí, y a mí me ha marcado sobre todo subir en el ascensor. Porque es un sitio pequeño que sí o sí tienes que mirarlos y hablar con ellos. Yo ha habido veces que estaba hablando con los de basket, y teniendo una conversación normal y de repente pensaba “¡Madre mía! ¡Que estás hablando con Calderón!”. Yo además como soy del Atleti, quería conocer a Adrián, a Coque Domínguez y De Gea. Y cuando me dijeron que ellos no estaban en la Villa me dio bajón, pero luego supe que venían a la inauguración y ese día fui muy pesada y hasta que no los encontré no paré.

9 – Os clasificasteis en la fase de grupos compitiendo ya con las que serían los huesos más duros, en vuestra semifinal (Hungría) y la final (EEUU). ¿Pensasteis en algún momento que ya de ahí no pasabais, o se mantuvo siempre el espíritu?

El espíritu seguía pero teníamos claro en realidad que del 1 al 7 podíamos quedar en cualquier puesto. Octavas no porque es verdad que con Gran Bretaña había gran diferencia. Así que íbamos pensando en que sólo podíamos jugar, demostrar lo que sabemos hacer y punto. Y el hecho de tener a EEUU y Hungría en nuestro grupo lo veíamos de una forma positiva, porque significaba que sí, si quedábamos primeras de grupo nos cruzábamos con Gran Bretaña, pero si no, preferíamos cruzarnos con Australia que con EEUU, o mejor con Rusia que con Hungría.

10 – Ganáis los cuartos con las anfitrionas, y os topáis, en semifinales, de nuevo con las chicas húngaras… ¿cómo afrontáis ese duro partido?

La verdad es que ahí nos dio un poco de más respeto. Porque ya las habíamos ganado una vez, las húngaras son muy luchonas, un poco sucias jugando, y pensábamos que por la rabia que nos tienen seguro que van a ir más fuertes, más motivadas… Entonces ahí sí que íbamos un poco más con cuidado. Pero cuando empezó el partido fue rodado otra vez.

11 – ¿Qué os dijo Miki Oca antes de salir a darle caña a Hungría?

Pues antes de salir a ese partido, Miki lo que hizo fue ponernos unos vídeos que habían grabado nuestras familias, en plan sentimental, que al final acabamos todas llorando. La emoción de ver a tus padres diciendo que por fin has conseguido tu sueño, que todo lo que llevas luchando está ahí, que lo estás haciendo superbién y que están tremendamente orgullosos de ti, te crea unas emociones muy fuertes.

12 – Se nos quedan en la retina las imágenes de Anni Espar celebrando uno de sus goles, diciendo “TOMAAA”, con potencia, casi con rabia, ¿estabais un poco picadas con las húngaras?

Sí. Es que veníamos de jugar un torneo, habíamos ido a Italia, y de Italia a Hungría y habíamos jugado allí un partido de entrenamiento con Hungría y bueno, no nos había ido muy bien. No sólo porque perdiéramos el partido sino que es que nos mordieron, nos pegaron puñetazos… y claro, veníamos en un plan de no sabemos si es que han ido así porque han ido fuerte o porque querían lesionar a alguna de nosotras. La verdad es que nos entró ese miedo, pero hasta el punto de que Miki dijo que no volvíamos a jugar con ellas, y estuvimos seis días en Hungría sin jugar con ellas.

13 – ¿Cómo fueron los entrenamientos antes de la final?

La verdad es que no los cambiamos. Fueron como todos los anteriores. Íbamos a nadar por las mañanas 20 minutos, para soltar, y por las tardes otro poco de nado largo y practicar jugadas de superioridad, lanzamientos…

14 – ¿Cómo viviste la final?

Eran sentimientos raros, porque era la emoción de decir “estoy jugando una Final Olímpica”, de tener muchas ganas, pero a la vez ver que nos estaban ganando, que habían planteado una táctica que no éramos capaces de contrarrestar y poder atacar. Ahí era como mezcla de rabia de decir “estamos jugando una final y no estamos saliendo”.

15 – Se comenta a veces que la medalla de plata se disfruta menos que el bronce, ya que para ganar el bronce hay que ganar la final de consolación mientras que la plata la recoges tras una derrota… ¿crees que es así?

Sí. Creo que en el momento sí. A corto plazo sabe mejor llevarse el bronce porque has ganado el último partido. Si nos ves a todas en la foto del podio ya estamos sonrientes porque en ese momento sí te alegras de tu medalla, pero en el fondo aún estás pensando “he perdido el oro”. Cuando ganas el bronce tu sensación es de “he ganado el bronce”. Nosotras la sensación buena, la que tienen los del bronce, la vivimos en semifinales. Yo me acuerdo que con Jennifer Pareja, la capitana, a falta de dos minutos en la semifinal, pedimos nosotros un tiempo muerto e íbamos ganando de tres y teníamos superioridad, y miré a Jenny como diciéndole “Jenny, que ya está”. Se me escapó una sonrisita mirándola de reojo y a ella igual.

16 – Suponemos que además estas vivencias os unen mucho a las compañeras de equipo.

Bueno, ser amigas 13 chicas es complicado, pero aunque fuera a lo mejor me llevo más con unas que con otras, en el agua somos una.

17 – Sorprende el contraste entre las imágenes del final del partido contra EEUU y la entrega de medallas… Pasamos de unas caras un tanto doloridas, llantos, pocas palabras, cabezas agachadas, a unas sonrisas feroces que nos deslumbraban en la pantalla. ¿Qué pasó en ese vestuario intermedio entre esas dos sensaciones?

Terminamos el partido y nos juntamos detrás del banquillo y estábamos todas tristes, algunas llorando, otras con cara de resignación… y me acuerdo que Miki nos miró y nos echó la bronca. Nos dijo que qué hacíamos, que qué nos pensábamos, que teníamos una medalla de plata y que eso no lo tenía cualquiera, que habíamos dado el nivel en toda la Olimpiada y que un partido malo lo tenía cualquiera, que el problema había sido que fuera la final. Que disfrutáramos de lo que teníamos.
Aún así el camino al vestuario fue superduro, porque además ves cómo está toda la grada que te está aplaudiendo, pero tú sabes que no tienes el oro. Cuando llegamos al vestuario nos sentamos y yo tengo la imagen de ver a Laura Esther, la portera, llorando, pero llorando como una niña pequeña, y pensé… “pero qué hace, por qué llora así, si ha hecho un campeonato increíble y además es plata olímpica”. Y fue en el momento en que vi que ella era plata olímpica cuando dije “¡que yo también!”. Yo creo que ahí nos miramos todas y nos cambió la cara sabiendo que vale, habíamos perdido la final, pero tenemos una medalla.

18 – Una vez se pasa el momento preciso de la derrota, una se sube al podio, y se le quitan todos los males ¿no?

Sí, sí. En el momento en que estás viendo cómo le dan la medalla a las terceras piensas que a ti te la van a dar ahora. Y es increíble. Es increíble cuando oyes “España” y tenemos que subir todas al podio, levantando los brazos, y nosotras ni cortas ni perezosas empezamos a saltar. Piensas que todo el esfuerzo ha merecido la pena, porque son muchísimos años, muchos días, muchas horas, y un gran esfuerzo por parte mía y también de mi familia, mi padre que me ha llevado a cada entreno a las doce de la noche recogiéndome… ves todo eso recompensado.

19 – Por último, nos gustaría resaltar esa complicidad tremenda que hay entre las dos selecciones, masculina y femenina, de waterpolo. Os hemos visto apoyándoos mutuamente unos a otros en los partidos. Ibais a verlos vosotras, ellos a vosotras también… Es un buen ejemplo para otras disciplinas. ¿Cómo habéis llegado a ese punto?

Yo creo que influye mucho el que Miki y Rafa sean muy buenos amigos. También Guillermo Molina y Lorena Miranda son ambos de Ceuta y se conocen desde pequeños. Y luego, que es tu país, jugando al waterpolo ¡cómo no vas a ir a verlo!
Y cuando nos enfocaron fue en el gol fantasma de Iván Pérez que es que nos pusimos como locas, porque encima nosotras estábamos justo en la línea de gol. Yo de hecho estaba justo alineada con el juez de gol, y lo vi perfectamente cómo el balón entraba, el juez de gol daba gol, y al árbitro no le dio la gana pitarlo. En un principio nos levantamos todas a celebrarlo pensando que había pitado gol, y cuando ya vimos que pasaba el tiempo y el árbitro no pitaba fue cuando cambiaron los gritos de alegría por los de indignación.

20 – ¿Cómo te has visto tú a ti misma en el equipo?

La verdad que bien. He estado dos años fuera del equipo por temas de estudios y me han vuelto a aceptar muy bien.

21 – ¿Qué resaltarías del equipo?

Pues aunque todas hemos jugado bien, para mí mi recuerdo es el papel de las peques del equipo. Por ejemplo Anni, que es de las pequeñas, ha hecho una Olimpiada increíble. Y cómo ha sido capaz de coger responsabilidad y hacerlo estupendamente. Luego Roser Tarragó, que cada vez que ha estado no le ha temblado el brazo. Pero es que aún mejor ha sido Marta Bach, que ha defendido como nadie, y que todo lo que le ibas diciendo lo hacía esforzándose al máximo.

21 – Aparte de la medalla ¿qué más te llevas de los Juegos Olímpicos?

Fotos. Muchísimas fotos y muchos recuerdos.

22 – ¿Y qué opinas tú de la equipación, que tanto ha dado que hablar?

La verdad es que los vestidos de la inauguración te los ponías y decías “dónde voy con esto”. Pero luego cuando estábamos todos juntos la verdad es que no se veía tan mal. Pero juntos, cuando alguien se separaba le decíamos “júntate que estás destacando”. Pero los chándal…uff. Bueno, la chaqueta del podio no era tan fea.

 

Entrevista realizada por Patricia Bendala de Orbe