Hacía tiempo que la selección española no jugaba un partido en Galicia pero la espera ha valido la pena. Eso debieron de pensar los aproximadamente 35.000 aficionados que se dieron cita ayer por la noche en el campo municipal de Riazor para presenciar la contundente victoria de España por 5-0 ante Bélgica, que permite a los de Vicente del Bosque lograr la clasificación virtual para el Campeonato del Mundo de Sudáfrica 2010.

Fiel a lo que ya había anticipado en los días precedentes, el seleccionador nacional alineó de inicio a Torres y Villa, en un intento por tratar de ganar mayor presencia en ataque, aún a pesar del riesgo que conlleva contar con un futbolista menos en la línea de creación y perder posesión de balón, como ocurrió recientemente en la primera parte contra Macedonia, hecho que hizo sino intensificar el debate entre los que consideran que España debe jugar con un sistema 4-5-1 y los partidarios del clásico 4-4-2.

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Como solución intermedia, Villa cayó en numerosas ocasiones a la banda izquierda para generar peligro. Precisamente fue el “guaje” el que dispuso de las primeras oportunidades para marcar, sobre todo en un remate a bocajarro dentro del área pequeña, que se encontró con la acertada intervención de Gillet. España jugaba con ritmo, moviendo el balón con mucha rapidez para desesperación de los belgas, que se vieron obligados varias veces a recurrir al juego sucio para detener los avances del combinado español. Van den Borre cometió un claro penalti sobre Villa que lanzó él mismo pero el portero belga volvió a ganarle el duelo particular, desviando el lanzamiento. Poco después, Bertrand Layec, le perdonó la expulsión a Busquets, por una dura entrada por detrás. Esto pudo haber cambiado el devenir del encuentro pero no fue así y la exhibición española continuó. El dominio empezó a ser casi humillante pero el gol parecía no llegar hasta que Silva aprovechó un excelente pase de Villa para abrir la “lata”, poco antes del descanso.

En la reanudación, la fiesta continuó sobre el césped y no tardó en trasladarse a la grada. Los seguidores comenzaron a cantar la “Rianxeira” como consecuencia inevitable de los tantos de Villa y Piqué, con tan sólo cinco minutos disputados en la segunda parte. Con el compromiso resuelto, Del Bosque dio entrada a Riera en sustitución de Torres, por lo que España pasó a jugar con cinco centrocampistas. Los de Vercauteren se temieron una goleada escandalosa porque cada llegada al área de su rival se convertía en una ocasión de peligro. Ese miedo tenía una razón de ser. Silva y Villa redondearon una noche mágica en la que España volvió a recuperar las buenas vibraciones que le llevaron a la consecución de la Eurocopa en Austria.

El próximo miércoles a partir de las 22 horas, la “Roja” se enfrentará a Estonia en el estadio romano con el objetivo de asegurar matemáticamente la participación para el mundial, hecho que se produciría en caso de victoria española y empate o derrota de Bosnia ante Turquía.

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Escrito por Carlos de Rada