Hay jugadores entre los que, ranking aparte, concurren circunstancias especiales para que no se imponga la calidad ni la lógica. Ocurrió con el gigantón Berrer y sus 40 aces por partido en el Roland Garros en el que por fin se impuso Juan Carlos Ferrero. Ocurrió entre James Blake y Nadal, que no podía soportar los terribles golpes del norteamericano. Entre Shahar Peer y las hermanas Williams, Justine Henin y Martina Hingis. Y ocurre, entre el mismo Nadal y Federer.
Se está notando, después de que todos los jugadores hayan debutado, que ninguno se ha hecho con la pista. Nadie domina el saque, marcando unos porcentajes muy bajos. Nadal no puede vivir con esto mucho tiempo, si además se enfrenta a esa concurrencia de circunstancias. Frente a Soderling rozó ese ridículo que ha protagonizado una o dos veces por año desde que se hizo profesional. Al sueco no le cambia la cara con las bolas altas de Nadal, ya roza los dos metros de altura y puede atacar la bola desde muy arriba. Lo peor es que suelta el brazo para conectar derechas planas abiertas que destrozan al balear, bolas que Nadal no sabe levantar con garantías. Esto, unido a que Nadal sigue a un nivel bajo, le sentenciaron. Las semifinales se ponen muy lejos, porque viendo a Davydenko jugar con Djokovic, las sensaciones son de que va a hacer sufrir a Nadal, al que ya ganó hace unas semanas en la final del Shangai Master 1000.
Los amagos de Federer y Djokovic.
Roger Federer tuvo que perder el primer set de forma alarmante frente a Verdasco, cometiendo unos imperdonables 15 errores de forzados, para despertar levemente. Controló al madrileño en la remontada y, cuando vio que no bastaba, con 5-5 en el marcador del segundo set, empezó a sacar del baúl esos golpes de hace dos años, los de mejor jugador de la historia. Ya en el tercer set, destrozó a Fernando por 6-1, volviendo a mostrar algunos de esos golpes. Lo malo, es que lo hace con cuentagotas, como si ya salieran de vez en cuando, sin que Roger los dominara. Hoy tendrá un test serio ante Murray, para el que necesitará un mar de muy buen tenis.
Davydenko se plantó muy laborioso ante Djokovic. Lo devolvió todo, lo mejor que sabe hacer el ruso, y hasta se permitió ganar el primer set. Desde ahí, todo indicaba que cuando el serbio quisiera ponerse serio podía barrerlo. El problema de Djokovic es que le cuesta centrar la mente, tiene tenis para ser el número uno, pero está más preocupado en la mueca que hace al ganar un punto, en cómo le cae la camiseta y en nuevas imitaciones de sus compañeros. Le falta cabeza, pero estará en semifinales con una mano a la espalda. Tiene tiempo de centrarse. El partido, con algunos puntos memorables de los que te hace jugar Davydenko, fue intrascendente, con ambos sacando a un nivel bajo y cometiendo un número de fallos impropio para llevarse este torneo.
En el partido restante de la primera jornada, Murray acabó fácilmente con Del Potro, ambos también con muchos fallos. De la lesión de Murray, ni rastro. Veremos al argentino hoy frente a Verdasco, que de perder se despediría hoy de Londres.
Se puede suponer que los bajos niveles de saque y el exceso de errores se pueda deber a la nueva pista del 02 Arena, a la que los jugadores no han tenido más que un par de días para hacerse. El nivel de tenis deberá mejorar en próximas jornadas.
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Escrito por ffoxtrot
