Esta noche empiezan los Cuartos de final en la Eurocopa con el partido entre Portugal y Alemania, una Alemania que logró el pase ante Austria con un solitario de Ballack tal y como todos sabemos ya a estas alturas.
El Pasado lunes 16 en el enfrentamiento entre Alemania y Austria, el Espíritu de una leyenda volvió a planear sobre el fútbol europeo antes, durante y después del choque entre ambos conjuntos al disputar su encuentro correspondiente a la tercera jornada del Grupo B con el Ernst Happel Stadion como testigo.

Qué aficionado al fútbol en Austria (y me atrevería a decir que en Europa), no ha oído hablar de Matthias Sindelar. El capitán del Wunderteam, a decir de todos la mejor selección Austriaca de todos los tiempos (cuarta clasificada en el Mundial de Italia en 1934) y considerada además como uno de los equipos más brillantes jamás conjuntados en el Viejo Continente. Sindelar es el mejor jugador de la historia de este país que apenas supera los ocho millones de habitantes, uno de los 3 mejores de la preguerra y uno de los mejores de la historia de Europa además.
A Sindelar se le conocía con el sobrenombre de ‘Papelillo’, por su constitución física muy débil. No quedan muchos de los que le vieron jugar y pueden contar sus maravillas como futbolista, todas las del mundo a decir de las crónicas de la época. Un jugador completo, un predecesor de Alfredo Di Stéfano. Es un nombre legendario, junto a Hector Scarone, Giusseppe Meazza, el doctor Gyorgy Sarosi y Ricardo Zamora, el gran jugador de la preguerra.
En marzo de 1938, hace 70 años, Adolf Hitler anexiona Austria para constituir una Alemania unida y, en referencia al fútbol, una sola selección que participará en el Mundial de Francia ese mismo año. Pocos meses antes de lo que mundialmente se conoció como Anschluss (anexión en alemán), Austria y Alemania juegan un encuentro amistoso en Viena, en el Prater claro. Los Austríacos ganan por 2-1 y el gol de la victoria lo marca Sindelar, quien, haciendo caso omiso de las instrucciones que sí cumplen sus compañeros y los rivales alemanes, se niega a levantar el brazo derecho hacia las autoridades presentes en el palco a imagen del saludo nazi. ‘Papelillo’, desde ese instante, se convierte en el símbolo de los Austríacos que no aceptan la próxima anexión de su país.
Pero durante este partido hay algo más. Las crónicas de la época cuentan que los austriacos habían recibido la orden de dejarse ganar, algo que al larguirucho delantero rebelde no le gustó. Durante el primer tiempo, Sindelar burreó a los alemanes, pero cuando llegaba la hora de marcar, tiraba la pelota fuera y volvía a su campo meneando la cabeza como desencantado. En el segundo tiempo, se hartó de la pantomima y empezó a bailar con el balón. Un regate por aquí, un sombrero por allá y un gol de vaselina. Su celebración levantó ampollas. Sindelar se situó frente al palco y, ante la mirada furiosa de las autoridades nazis, se marcó una danza interpretada como una deshonrosa ofensa.
Un héroe para los Austríacos y, lógicamente, una bomba de relojería para los Alemanes a sabiendas de su popularidad. La Gestapo, policía secreta de Hitler, somete a vigilancia a Sindelar y poco tiempo después un bar de su propiedad amanece destrozado. Sindelar se niega a jugar el Mundial de 1938 con la camiseta de Alemania y asiste desde la tribuna a la final entre Italia y Hungría (4-2) en el estadio Colombes de París.
Alemania, fracasa en ese Mundial, eliminada en primera ronda por la Suiza de los hermanos Abblegen. Muchos de los miembros del Wunderteam austríaco se niegan a jugar con el equipo alemán, aunque otros (los menos brillantes), aceptan. Alemania, no contenta con ello, y con el avance de la Segunda Guerra Mundial intenta incorporar a nuevas estrellas de los países ocupados por las tropas de la Wehrmacht. Heinz Willimowski, gran estrella del fútbol polaco, 4 goles a Brasil en el mundial del 38, juega para la Mannschafft, miembros de la selección checoslovaca y yugoslava pasan también a integrar las filas del equipo alemán, que incluso pretende “fichar” al goleador holandés Beb Bakhuys…por contra los jugadores del potente Dinamo de Kiev se niega, y lo pagan con su vida. La idea de Hitler era crear un equipo lo más potente posible para el hipotético Mundial del 42, un equipo que reflejase el poderío Alemán y conquistase el mundo como lo estaban haciendo sus tropas.
Sindelar aparece muerto poco menos de un año después del partido de Viena, junto a su esposa en su apartamento de Viena. La causa oficial, inhalación de monóxido de carbono. La causa “real”, se sospecha que otra…El origen judío del “Hombre de papel” era más que conocido por todos…
A su entierro, acudieron 40.000 personas bajo fuertes medidas de seguridad porque se temía una rebelión de los asistentes.
Como vemos, muchos rechazaron también el envite alemán, pero ninguno tan simbólico como el Mozart del fútbol, Matthias Sindelar.
Comenta este Artículo en el Foro

Escrito por Der Kaiser


