En las pistas de Melbourne se ha dado mucho en los días de competición celebrados hasta la fecha. El clima ha respetado bastante haciendo que el calor fuera algo más soportable de lo habitual, dejando a los jugadores algo más tranquilos. Ha habido pocos abandonos, en todos los casos por las clásicas lesiones de espalda que la falta de forma y el encontrarnos en el inicio de temporada provocan.

Sí, Nadal cayó. Y también cayó lesionado. Pero hay una diferencia entre perder porque te lesionas y perder además lesionándote. Su caso fue el segundo. Luego lo comento, pero ya de entrada, dejar claro que primero le destruyeron y luego se lesionó. A falta ya sólo de la final de dobles mixtos y la del cuadro individual masculino, se puede decir que ha habido de todo, sorpresas iniciales, un cuadro caprichoso, grandes decepciones, imágenes divertidas, partidos de tensión y lecciones de tenis. Por partes:

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-Fernando Verdasco pasó fácilmente por encima de Sergeyev y Koubek (este último por lesión), pero frente al primer rival serio, el ruso Davydenko, cayó en tercera ronda en cinco sets, con honor pero sin brillantez.

-Nicolay Davydenko avanzó una ronda más, hasta la cuarta. Allí se encontró con el número uno del mundo que le destrozó en tres sets fáciles, borrando así los buenos seis meses que llevaba realizando el ruso. Davydenko nunca ganará un Grand Slam, está condenado a ser un eterno rival de últimas rondas, cuartofinalista sin más.

-Andy Roddick no enfrentó a un rival de peso hasta cuartos de final, habiendo dejado atrás a Feliciano López, del que sigo sin entender por qué sigue presentándose a torneos del circuito profesional. Roddick batalló cinco sets con Fernando González en el mejor partido que ha dejado el torneo. Cualquiera pudo ganar, pero el norteamericano está acompañando su madurez tenística de una inteligencia y paciencia de muy buen gusto, podría hacer una gran temporada de pista dura en los inminentes torneos de febrero y marzo. En cuartos de final encontró al croata Marin Cilic que, en cierta forma, ha sido la sorpresa del torneo, pese a no serlo tanto para quien siga el circuito con algo de atención. Roddick sucumbió al gigante en un partido poco afortunado para él, también llevado a la última manga. El tenis tiene una deuda con el americano, le deseo un buen año y llegar en gran forma a Wimbledon y US Open.

-Juan Martín Del Potro cedió sets ya desde las primeras rondas ante rivales de poca entidad. Su primer test ante Marin Cilic le apeó con una imagen muy pobre, emborronada aún más con unas posteriores lágrimas en la rueda de prensa postpartido. Es un jugador con talento pero intermitente y con un físico complicado debido a su gran estatura y volumen. Cilic le destrozó en otro partido a cinco sets.

-Novak Djokovic se exhibió en las primeras rondas, mostrando brillantez y ganas de solucionar los partidos de forma rápida. En cuartos de final encontró a Jo-Wilfred Tsonga dispuesto a todo y regalaron otro buen partido a los espectadores de Mellbourne. Ambos estuvieron a muy buen nivel, pero Djokovic fue intermitente, como casi siempre le pasa, su cabeza parece abandonar la pista, como si necesitara un partido con mucha tensión, un rival que hiciera aflorar su carácter guerrero y un público que le vitoree. Pero Tsonga es querido en Mellbourne, público que recuerda la gran actuación que tuvo en su debut aquí, cuando se dio a conocer al mundo, siendo apodado Ali-Tsonga por su enorme parecido con el boxeador. Fueron dos grandes primeros sets, pero aparentemente Novak tuvo un problema estomacal que tiró por tierra su ya diluido tenis. Para colmo, Tsonga encontró su mejor versión y ofreció un recital de cómo subir a la red, ocupar los espacios con su envergadura, voleas imposibles y dejadas inteligentes. El serbio Djokovic pierde por segundo año consecutivo finalizando con problemas físicos. Mellbourne le recuerda como ganador en 2008 y seguirán esperando su evolución.

-Jo-Wilfred Tsonga encara esta temporada con la intención de consolidar lo que se empezó a ver en 2008, jugador aguerrido con una gran técnica, fuerte mentalidad y físico envidiable. Sus acciones se dispararon y partió como favorito en su partido de semifinales ante Roger Federer, pero las esperanzas quebraron al tiempo que Federer conseguía un tempranero break que desequilibraría el partido hasta el final. El francés que venció a Djokovic ya era lejano y aunque el chico quería encontrarse a si mismo, Federer no se lo permitió nunca. El suizo planteó un partido de intercambios cortos, imposibilitando los maratonianos puntos que hacen crecerse al francés, anulando sus subidas y cualquier intención de tomar la iniciativa de Tsonga. Unas merecidas semifinales para Tsonga, que al menos le ayudan a iniciar la temporada en el top ten y así, encarar mejor un año en el que tiene posibilidades en casi cualquier pista.

-Rafael Nadal tuvo rivales de poca entidad desde el principio; una ventaja de doble filo. Su progresión era excelente y sus estadísticas de campeón. Los problemas de su lesión parecían olvidados y el único rival que pudo plantearle una mínima dificultad fue Ivo Karlovic en tercera ronda, quien se atrevió a hacerle un set a Rafa. Ya en cuartos de final, Murray volvía a ponerse en su camino. Ambos iniciaron su enfrentamiento con prudencia, Nadal intentando dominar y Murray esperando como le gusta hacer, masticando su estrategia. Dejaron ver un gran tenis en los dos primeros sets, pero ambas mangas acabaron con el mismo resultado. Murray ganaba sus juegos con más facilidad, mientras que hacía sufrir a Nadal para que este mantuviera los suyos. Irónicamente, el que más corría de un fondo a otro era el español, incómodo y enfadado ante un rival que posee los mejores golpes del circuito, con permiso o sin él de un tal Roger Federer. Las dos primeras mangas fueron para el escocés, con aplastamiento incluido del mallorquín en el tie break del segundo set (7-2). Al inicio del tercer set Nadal pidió asistencia en mitad de un juego, circunstancia reservada para una situación de gravedad. El fisio apenas tuvo nada que hacer, Nadal sabía que su rodilla volvía a retirarle de un partido. Intentó seguir jugando y morir matando como hace él, pero sus piernas no aguantaron. Murray se había dedicado a destrozarle las rodillas durante dos sets y Rafa no daba más de si. Le deseo una definitiva recuperación y una reflexión sobre el papel de su tío y entrenador Tony en todo este asunto de las lesiones.

-Andy Murray se planta en la final sin hacer ruido, sin forzarse, sin hacer ningún alarde y casi sin sorprender, porque su tenis es muy bueno pero no nos coge por sorpresa, porque ya había ganado a Nadal tanto aquí en Mellbourne hace unos años como en otros torneos. No ha tenido un camino difícil hasta encontrarse con Nadal y Cilic, pero tampoco había cedido un set hasta semifinales y ahí se ha quedado su saldo, en uno. Sin duda se presenta como el favorito en la final de mañana. Ya ha ganado en otras ocasiones al que será su oponente, ya ha disputado finales pese a no tener aún un Grand Slam en su palmarés y ya sabes cómo debe comportarse y lo que debe hacer. Dudo que la presión le haga algún mal y, de mostrar su mejor nivel, apostaría por él como campeón.

-Roger Federer encara de sus últimas temporadas. Hace un año, como cuenta su esposa y agente Mirka, se enteró aquí en Mellbourne de que iba a ser padre, apenas días antes de disputar el partido más amargo de su vida, el que todos sus fans recordarán por siempre. Un año después, el Federer que acudía a aquella final presionado y cuestionado, flota en la deliciosa situación de jugar por puro placer. En la temporada pasada consagró su título más que adjudicado de mejor jugador de la historia, rematándolo al superar a Sampras como jugador con más títulos de Grand Slam de la era Open (15). Su tenis ha ido a más, en un cuadro que le deparó rivales entre los 50 primeros desde el inicio, como Andreev y Hanescu. Tuvo que pasar por encima de Davydenko y Tsonga para certificar su pase a la final, y lo hizo de forma brillante, imponiendo su tenis y mostrando un nivel que recuerda al mejor Roger. También diría que es el favorito para mañana, por experiencia y porque gane o no gane, no puede ya ser mejor de lo que es y ha sido. Si él también encuentra su gran tenis, podríamos estar ante uno de los mejores partidos del año.

Serena mantiene en pie el cuadro femenino

El cuadro femenino no ha dejado grandes sensaciones. Las hermanas Williams allanaban su camino que les haría encontrarse en semifinales, pero unas inesperadas e inconvenientes jugadoras aparecieron en escena. Las chinas Zheng y Na Li se colaron hasta semifinales, cobrándose incluso la cabeza de Venus Williams. A Na Li ya se la conoce por ser una veterana top20, pero lo de Zheng ha sido un poco más sorprendente, al dejar muestras de un tenis muy visceral, agresivo y físico, que le sirvió para dejar atrás nada menos que a Bartolli, Bondarenko y Kirilenko. Sólo la grandiosa Justine Henin pudo frenarla. Y es que la belga ha vuelto al tenis este 2010 para llevarse un Grand Slam por la vía rápida, habiendo arrasado con todas sus rivales hasta la final, incluso ahorrándose un hipotético enfrentamiento con Kim Clijsters, que partía como absoluta favorita con permiso de Serena.

La belga Clijsters ha sido la gran decepción al caer en tercera ronda frente a Nadia Petrova, una gran tenista pero que no llega al nivel de Kim, sobre todo para no dejarla ganar más de tres juegos. Junto a ella, hay que destacar el estupor que causó la eliminación de Ana Ivanovic, no tanto por el fondo (segunda ronda), como por la forma; haciendo el ridículo más espantoso que puedo recordar. La serbia está tan destruida mentalmente por la presión que no puede ni realizar el mecánico movimiento de lanzarse al aire la pelota para sacar. Su eliminación fue incluso más dolorosa para quienes vimos en 2008 a una prometedora joven de 20 años ganar Roland Garros y convertirse en número uno.

Se citaron en la final Serena y Justine. Y yo, al igual seguramente que Justine, también pensé que lo que en otra época funcionó lo haría en esta. La inteligencia de la belga y su repertorio de golpes superior al de la norteamericana debían darle el título, pero Serena fue expeditiva esta tarde en Mellborne; atacó el saque de Justine, arriesgó como acostumbra y pbtuvo su premio aunque tuviera que esperar a la tercera y definitiva manga. Cuarto Australian Open para Serena y doceavo Grand Slam. Justine puede estar pensando ahora que no vale ganar y retirarse para luego volver triunfal cuando apetezca, esperando que nada haya cambiado. La carrera tenística hay que llevarla hasta sus consecuencias. Puede que rectificar a tiempo le evite terminar arrastrándose por las pistas como fue el caso de otras. Felicidades a la tan odiada Serena, no gana por casualidad y tampoco exclusivamente por la brutalidad de sus golpes, la americana es puro talento y fuerza. Ni sabe ni quiere perder.

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Escrito por ffoxtrot